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Crónica de un descubrimiento – NDeportes.cl

Crónica de un descubrimiento

Debo decir que leo en exceso por mi deformación profesional, por genética -mi abuela fue voraz lectora mi madre todavía lo es- y por el puro gusto de hacerlo también. Pero cuando se logran cruzar vínculos que creías lejanísimos todo se vuelve una serendipia digna de ser escrita. En este caso me encontraba leyendo a un poeta, historiador y teórico de la cultura barbadense llamado Kamau Brathwaite. De pronto para hablar de la supervivencia de la cultura caribeña de habla inglesa en las islas del Caribe y de sus influencias de manera sorprendente se refiere a un tal John Arlott.

Para los que ya han leído mis otras crónicas, saben que tengo una debilidad por los relatos deportivos radiales. El señor Arlott se transformó para mí en una enorme equis que a toda costa quería despejar. En la era de internet en todo caso es muy difícil que los misterios permanezcan así por mucho tiempo. Descubrí entonces que Arlott fue un comentarista deportivo inglés y para aún mayor sorpresa no era un comentarista deportivo de fútbol, como lo pensé, por el contrario su especialidad era el críquet.

John Arlott y ahora el críquet, todo esto enfundado en las influencias de Kamau Brathwaite, uno de los padres fundadores de la sistematización de la cultura caribeña, es una huella que valía la pena absolutamente recorrer. De este lado del mundo si hablamos del críquet la verdad es que poco o nada tenemos en la mente, el fútbol copa gran parte de todo lo que entendemos por deporte. Recientemente en Chile se han incorporado disciplinas como el tenis, la gimnasia o el boxeo dentro de la masividad que da la televisión.

El críquet es un deporte de once jugadores contra once, que utiliza un bate y una pelota y se juega en un campo de césped ovalado, algo más pequeño que el de fútbol. Al centro de este campo hay un rectángulo de tierra en donde en un extremo se coloca el bateador y al otro lado se coloca el que lanza la bola. La idea es que el lanzador saque rápidamente al bateador para que haga la menor cantidad de puntos junto a su compañero también bateador con el que se intercambian y así suman carreras y puntos. De esta forma cuando hay cambio de equipo- esto puede ocurrir incluso al otro día, dependiendo del formato de la competencia- el equipo contrario pueda superar a su adversario. Se debe decir que el mundial de críquet es el cuarto evento deportivo más mediatizado, solo superado por el mundial de fútbol, las olimpiadas y el mundial de rugby.   

Dónde está la semilla de subversión que ve Brathwaite en Arlott y el críquet es lo que nos deberíamos preguntar. Muy sencillo, Arlott provenía de Hampshire, al sur de Inglaterra, por lo tanto tenía un acento regional, alejado del estándar del inglés hablado en la capital y lo otro, el deporte mismo. Y si no lo creen así basta recordarles el 2-0 que presenciamos en el Chile -España del mundial de fútbol del 2014 en Brasil para recordar la cantidad de Marichiweu (el grito de lucha mapuche) que vi en muchos de mis contactos de Facebook.

Porque si existe gente que sabe del dominio colonial británico son los actuales miembros de la Commonwealth. Solo un par de pequeños ejemplos: la India es independiente del imperio británico desde 1947, por su parte Jamaica se independiza de Gran Bretaña principios de los sesenta. Y estos primeros chispazos de libertad se adelantan en otras expresiones de la cultura que no necesariamente son bélicas, pero que se cargan de tanto significado que se transforman en metáforas libertarias y de revancha, ya lo sabrán los dos goles de Maradona contra los ingleses.

Y en el caso del críquet los clásicos de este talante son variadísimos a saber el primero Inglaterra en contra de toda la Commonwealth, vale decir: la India, Australia, Sudáfrica y las West Indies (o Indias occidentales, para efectos de comprensión, las islas del caribe anglófonas) entre otros países más. Luego se han generado neo clásicos, uno de los más bravos y los que tienen a todo el subcontinente indio en vilo son los partidos  de la India contra Pakistán. En ese caso también debemos sumar la India contra Bangladesh o Sri Lanka. Y llama la atención la penetración que tiene este deporte a nivel masivo entre los países que nombré. Los muchachos en Pakistán, la India o Bangladesh juegan en las calles al críquet y sueñan con ser grandes lanzadores o bateadores, como acá los chiquillos sueñan con salir de la pobreza gracias al fútbol.

Existen también los héroes del deporte, las leyendas rutilantes del juego. Ahí está el lanzador pakistaní Imran Khan, de un origen social acomodado, que llevo a su equipo a ganar la copa mundial en 1992 y que en la actualidad es comentarista de críquet además de político. O el australiano Don Bradman uno de los mejores bateadores de su país a principios del siglo XX. O el caribeño Garry Sobers barbadense al igual que Kamau Brathwaite una de los primeros paladines del críquet dentro de las islas.

Como espectadora debo decir que me costó entender que hacían los jugadores dentro de la cancha, si bien tiene cierto parecido con el beisbol de EEUU, hay algunas diferencias, no hay bases por ejemplo como en el beisbol. Como ya comente antes, un momento clímax dentro del partido es cuando un buen lanzador saca rápidamente a uno de los bateadores que se intercambian del equipo contrario. En esos momentos pude escuchar los vítores que nosotros hacemos en el fútbol cuando por ejemplo se hace un gol. El otro momento es cuando un bateador eximio de manera obcecada logra golpear todo lo que le lanzan y obtiene un abultado score para su equipo, allí también cada punto es celebrado como un gol.

Es absolutamente recomendable ver algún compilado con los partidos entre la India e Inglaterra, porque se puede disfrutar el nivel de concentración de los indios, casi con una carga moral en los hombros, versus los ingleses que en la mayoría de los videos que he observado tienen cara de no saber qué pasa con sus contrincantes que pareciera se juegan la vida, mientras que para ellos es tan solo un deporte. Y se les nota, desde que se instauró el mundial de críquet en 1975 los ingleses jamás han ganado el certamen, y Australia vendría a ser como el Brasil de estos mundiales con cinco campeonatos a su haber.

Por más que me lo pregunte aún no tengo un equipo de fútbol favorito ni en Chile, ni en Latinoamérica ni en el resto del mundo. Con respecto al críquet la cosa difiere radicalmente, mis afectos están con los Santa Lucía Zouks, el por qué pertenece a los misterios del corazón de una mujer.    

Foto: BBC

Carolina Reyes Torres

Profesora de estado en Inglés de la Universidad de Santiago de Chile y Magíster de literatura latinoamericana y chilena por la misma universidad. Colabora en la Revista Lecturas haciendo reseñas literarias y ha publicado el cuento “La Sirena” en la Revista Sangría.

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